Mi historia

Qué puedo contar de mí?

Primero que nada, debo decir que soy una chica que ama la vida. Me encanta disfrutar de cada momento, y compartir historias con mucha gente.

Amo a mi esposo y a mi familia, y admiro la naturaleza en todas sus expresiones: el calor de los rayos del sol, los paisajes que nos rodean, y todos los seres vivos con quienes compartimos este planeta y que nos proporcionan alimento y bienestar, a los cuales estoy muy agradecida.

Disfruto mucho de conocer gente de muchos lugares, los animales, los viajes, los libros y la tecnología; y también me encanta la cocina, pues me permite explorar mi creatividad y compartir con mis seres queridos grandes momentos.

Puedo considerarme afortunada, ya que crecí en una familia con mucho amor; y mis padres hicieron hasta lo imposible por brindarme las herramientas que harían de mí una persona libre e independiente, aún cuando había nacido con una discapacidad visual; y gracias a ello, he podido enfrentarme con éxito a muchos retos y también a apreciar las pequeñas cosas que hacen grandes diferencias en nuestra vida.

En el año 2009, llegó a mí una de las pruebas más complejas de la vida, pues fui diagnosticada a los 32 años con un cancer de mama mientras vivía sola en Barcelona.

A diferencia de otras ocasiones, este reto traía consigo una “amenaza” y el hecho de que mi madre ya no estuviera en este mundo y que el resto de mi familia viviera en México, hacían que a veces el miedo intentara colarse en mis venas.

En Barcelona, pude acceder a un buen diagnóstico y tratamiento clínico, los cuales me dieron un impulso para salir adelante; sin embargo, estoy segura de que una actitud positiva y un gran amor por la vida, jugaron un papel aún más importante para que 9 años después del diagnóstico, esté libre de cancer y más feliz que nunca.

Mi viaje para recobrar la salud, tuvo algunos tropiezos en relación con los tratamientos médicos que recibí como parte del protocolo para la erradicación y prevención del cancer. Por ejemplo, el Tamoxifeno (medicamento común para prevenir la reaparición del cancer de mama) me causó graves desajustes en mi orientación espacial y una embolia pulmonar, además de los ya conocidos problemas hormonales derivados de su consumo.

Habiendo vista tan minimizada mi calidad de vida debido al consumo del Tamoxifeno, tres años después de haber comenzado a tomarlo, decidí interrumpir mi tratamiento a pesar de que los médicos me decían que era riesgoso. Pensé que si seguía viva, era para ser feliz, y no para adquirir otros problemas de salud y ver minimizada mi independencia y seguridad.

Por supuesto que esta era una decisión compleja, y, junto con ella, debía tomar aún más la responsabilidad de mi propio bienestar, y darle a mi cuerpo lo que necesitaba para curarse a sí mismo y mantenerse sano.

Comencé a cuidar mucho más mi forma de comer, a incluir más alimentos con buenas propiedades nutricionales, y a eliminar de mi dieta los azúcares y harinas refinadas; lo cual en seguida se reflejó en mi salud y condición física, pues después de haber recibido quimioterapia, mi cuerpo se había hecho sensible al gluten; y al retirarlo de mi dieta, en seguida noté el cambio.

Junto con la búsqueda de una mejora en mi calidad de vida, y gracias a la disponibilidad de buenas fuentes de información, ha venido un gran aprendizaje sobre nutrición, medicina celular y otras cuestiones que he incorporado en mi vida; y entre todo eso, un buen día me encontré con la dieta cetogénica, como una gran auxiliar para impulsar grandes beneficios en la salud y ayudar a prevenir el cancer y otras enfermedades.