¿Cómo vuelvo al camino keto si me he salido?

En la vida, siempre hay ocasiones en las que, a pesar de llevar un estilo de vida o seguir una disciplina que nos gusta y nos hace bien, nos salimos del camino por razones diversas, pero esto no significa que no seamos constantes o no tengamos fuerza de voluntad,

 

podemos llevar mucho tiempo siguiendo un estilo de vida keto adaptado a nuestras necesidades, y de pronto, ¡Chaz! Un día comenzamos a comer muchos más carbohidratos de la cuenta, o incluso a no tener cuidado con nuestra ingesta calórica; y por supuesto, la ropa o la báscula comienzan a quejarse, situación que nos pone aún más nerviosos.

 

Las situaciones que pueden llevar a esta especie de ruptura con nuestro esquema son infinitas; desde temas emocionales complicados, hasta viajes o eventos familiares; y, ya sabemos que aunque nos encante keto, a veces se nos antoja más que una probadita de algo …

 

Está científicamente comprobado que la fuerza de voluntad es algo que se va acabando durante el día, y la usamos para tomar un sin fin de desiciones en ese día. Por ejemplo, en la mañana necesitamos hablar seriamente con un colega que no está cumpliendo su parte del trabajo, en la tarde nos encontramos con una noticia familiar desagradable o triste y en la noche, ¿resulta que en la ducha no sale agua caliente!

 

Parece un día de pesadilla, ¿Verdad? Pues para lidiar bien con todas estas cuestiones, nuestro cerebro va usando sus reservas de fuerza de voluntad. Si esta ya se ha acabado, y sucede algo más que la requiera, como que ; nuestra pareja llega a casa con una caja de bombones deliciosos que le han regalado en el trabajo, nuestra reserva se habrá vaciado y seguramente nos diremos: “Bueno, ha sido un día horrible, me merezco un bomboncito” ¡A qué no le ha pasado algo similar?

 

Debido a esta curiosa situación neurológica que se ha estudiado recientemente, muchas veces cuando estamos tristes o desanimados solemos comer cosas que no comeríamos normalmente, e incluso esto sucede cuando estamos felices, pero atravesando por una situación que nos causa mucho estrés o lidiamos con muchos cambios.

 

El problema llega cuando por alguna razón, no podemos rellenar nuestras reservas de fuerza de voluntad porque emocionalmente no nos sentimos estables, y el único bombón que nos hubiéramos comido un día concreto, se convierte en la caja entera, y al día siguiente sigue con cosas que sabemos que no comeríamos normalmente, pero simplemente no podemos parar.

 

¿Te ha pasado alguna vez? A mí sí, y luego me siento fatal porque lo he hecho, además de que me siento inflamada y mal.

 

Lo que he descubierto a lo largo de mi camino keto, es que estos deslices son tan naturales como la vida misma, y que no hace falta culparse por ellos. No somos perfectos y tenemos derecho a fallar. Solo hemos de retomar nuestro camino en cuanto nos sintamos capases y poco a poco, dejar que la situación se valla restableciendo; nos sentiremos mejor físicamente, y nos daremos cuenta de que no hemos tirado todo por la borda cuando veamos lo fácil que nos resulta retomar nuestro camino cuando en realidad estamos convencidos de los beneficios que trae a nuestra salud un estilo de vida que hemos elegido nosotros mismos.

 

Así que ya saves; si en los inicios de tu viaje keto te “sales del redil” no te preocupes, no eres el único y puedes volver a él, solo hace falta perdonarte a ti mismo y seguir adelante.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.